17 de febrero de 2020
¿A dónde va una relación de anarquía relacional?
Ayer, arrunchada en el sofá con M -una de las personas que tiene acceso a mi intimidad- tras una copiosa comida india, conversamos tranquilamente sobre nuestros deseos de cuidado mutuo y para las relaciones en general.
En lo que me pareció un inmenso gesto de cariño, me preguntó: "¿Cómo te gusta que te cuiden?"
Reflexioné en voz alta y con toda sinceridad que, por ambiguo que suene, depende enteramente de la relación. Reconocí tener expectativas de cuidado muy distintas para cada uno de los vínculos que actualmente conforman mi red afectiva. Conté que es algo misterioso cómo he llegado a crear esas expectativas. Aunque ahora, después de darle vueltas, creo que tuvo que ver con el reconocimeinto y la aceptación de lo que aquellas personas me pueden ofrecer en combinación con encontrar una necesidad mía satisfecha por ello.
Di un ejemplo empleando mi relación íntima no-consanguínea más antigua. Ó, a quien llamo mi espejo, alma paralela, gurú y muchas cosas más, es alguien que lleva caminando a mi lado ya 9 años. Nuestra relación ha pasado de lo erótico a lo platónico sin dejar nunca de tener esa potencia creadora del deseo de unión y conocimiento mutuo. Me gusta que Ó me cuide escuchando mis crisis emocionales, oyendo sin asustarse mis pensamientos más oscuros y sacándome con lógica de los agujeros más profundos. Es una dinámica recíproca de cuidados a la que hemos llegado con el tiempo. No es lo único que hacemos, pero sí lo más importante para mí de nuestro vínculo.
Leyendo entre líneas, añadí que los cuidados que me gusta recibir en el vínculo que tengo con ella son otros. Especifiqué los mensajes con cumplidos o preguntando cómo fue mi semana, los besos y los abrazos. Por esto de que el amor es reciprocidad, no altruismo, le pregunté qué cuidados deseaba ella en una relación.
Le conté a M que, tras varios años de anarquía relacional, no encuentro ninguna relación (ni siquiera con mi madre) que se enmarque estrictamente en las cajitas de familia, amistad o pareja como nos dicta la sociedad que debemos separar nuestros afectos. ¿Cuáles más, sino, hay? Pocas palabras adicionales tenemos. Queerplatonic, follamigx... Ahora, todos mis vínculos íntimos están compuestos por elementos mezclados de varios tipos. Podría intentar desgranar, como hicieron los griegos, cuánto de ágape, eros, philia, storge o xenia compone cada uno de mis afectos. Pero no lo necesito. Sé que son -como dice mi profe- cuerdas con hilos de varios colores las que nos unen, cada cual con más hilos de algún tipo.
Entonces, me dijo algo que me sorprendió. Por esto del efecto burbuja de pasar mucho tiempo en comunidades inclusivas donde nadie nos cuestiona. Es fatal. M me contó que alguien le había espetado: "Yo no podría estar en una relación que no sé a dónde va".
Reafirmé, leyendo entre líneas una vez más, que mi deseo era continuar viéndonos. Pero me quedé pensando.
¿Hacia dónde puede ir o va una relación, de la orientación relacional que sea?
Claramente, hablamos de la escalera relacional. Tenemos una imagen mental de cómo es nuestra relación de pareja ideal y cuales son los pasos para llegar a ella. El orden da igual y hay variaciones culturales o contextuales miles. Va de cómo llegamos desde que nos conocemos hasta conformar una entidad sexo-afectiva socialmente reconocida y con caracter reproductor. Y despues, ¿qué? ¿Hasta el primer conflicto irreconciliable? ¿Hasta que la muerte nos separe? Lo que yo no podría es perpetuar el mismo ciclo de creación y destrucción de parejas las veces que sea necesario hasta encontrar "la verdadera". Porque no creo que exista.
Esta idea de que las relaciones deben ir hacia adelante -en una serie de hitos imaginarios- me parece muy capitalista. Parte de una lógica de considerar positivo solamente el crecimiento, el avance o el progreso continuo. Asume que está bien solamente aquello que va progresando hacia un incremento (de cuidados, compromisos o tiempo compartido).
También creo que el énfasis en construir algo es muy reproductivo. No todas las relaciones necesitan ese componente.
Obligamos a los amores y a los proyectos a asumir esta lógica linear. Y yo me di cuenta que estoy muy contenta en lo estático, lo circular o lo espiral. Las relaciones lineares tienen un principio y un final. Así sea el fin último, la muerte juntxs para siempre, se asume que desenlazarán. La idea de querer saber a dónde va tampoco da lugar para la incertidumbre intrínseca. Por más que yo desee que algo permanezca, continue, cambie o crezca, dos personas conforman una relación.
Para mí, la anarquía relacional ha abierto las posibilidades a salir de este esquema obligatorio. He tenido relaciones que subían por la escalera y todos sus hitos normativos de pareja pero, al acabarse el deseo de cohabitar de una de las partes, hemos dado un salto atrás y nos encontramos ahora estáticos en una dinámica que mantiene componentes platónicos y eróticos pero no va a avanzar más. Vínculos que deseo fuertemente de forma erótica se encuentran demasiado lejos para tocarnos, llevando a transformar nuestra intimidad de formas más platónicas y a construir mucho más nuestra relación emocional. Amores con quienes no quiero tener contacto físico alguno me hacen sentir profundamente enamorada, con ganas de cohabitar y planear futuros conjuntos.
Además, estoy dispuesta y sé que todo esto puede cambiar. Porque cada vez que dibujo nuevamente mi constelación hay en ella personas distintas. Admito que la gente que quiero se aleja continuamente, se ocupa, decide ir por un camino diferente. Como J me dijo durante un duro duelo que no lograba entender, porque ella no me había avisado ni explicado nada sobre su ausencia, lo único que puedo hacer es decidir si quiero continuar con la relación en caso que esa persona elija volver a aparecer en mi vida. Y, si es así, darle la bienvenida cuando lo haga. Agradeciendo contar otra vez con su presencia.
21 de enero de 2020
Poliamor, ¿amor altruista o egoísta?
Estoy leyendo el artículo de Wikipedia sobre amor y me sorprende la claridad de la propuesta ética respecto a los dos tipos de amor posible bajo los cuales se agruparían todos los demás.
Pienso en todas las veces que he leído o escuchado a gente de la comunidad hablar sobre un amor altruista, que no espera nada a cambio de lo que da. En las bondades de tener una disposición de abundancia -frente a una mentalidad de escasez- al amar. Todo muy bien traido con esa siempre presente ética New Age.
Al contrario que el artículo en inglés, antes de adentrarse en las diferentes versiones biopsicosociales y religiosas de este macro-concepto, el texto propone que todas las definiciones del amor caben en una u otra de dos interpretaciones: el amor altruista, compasivo y cooperante; o el amor egoísta, competitivo, rival e individual. Una y otra idea están, a su vez, ligadas a conceptos espirituales o materiales respectivamente.
A medida que leo ejemplos de ambas propuestas, me pregunto lo obvio. El poliamor... ¿Propone un amor altruista o egoista?
Algo curioso en el poliamor es que, por más que nos dedicamos a filosofar sobre la forma de vincularnos afectivamente, el amor es un tema ampliamente evitado. Hablamos de acuerdos, de límites, de necesidades, de responsabilidad, se nos llena la boca insistiendo en la importancia de la comunicación y nos atrevemos hasta con los celos. Pero nadie se mete con el amor. Nos limitamos a criticar los mitos románticos, pese a que los reproducimos continuamente en nuestras relaciones.
Vagalume tuiteó esto, dando en el quid de la cuestión:
Me acabo de topar con una reflexión de Roma de las Heras que me ha fascinado:
El apoyo mutuo se basa en la reciprocidad, no en el altruismo.
**el altruismo es un valor de clase, es altruista quien puede. Ser altruista se sostiene sobre tener las necesidades cubiertas, y la reciprocidad sobre el reconocimiento de esas necesidades y la interdependencia para cubrirlas.
Vagalume tuiteó esto, dando en el quid de la cuestión:
Me acabo de topar con una reflexión de Roma de las Heras que me ha fascinado:
El apoyo mutuo se basa en la reciprocidad, no en el altruismo.
**el altruismo es un valor de clase, es altruista quien puede. Ser altruista se sostiene sobre tener las necesidades cubiertas, y la reciprocidad sobre el reconocimiento de esas necesidades y la interdependencia para cubrirlas.
Pienso en todas las veces que he leído o escuchado a gente de la comunidad hablar sobre un amor altruista, que no espera nada a cambio de lo que da. En las bondades de tener una disposición de abundancia -frente a una mentalidad de escasez- al amar. Todo muy bien traido con esa siempre presente ética New Age.
Y encuentro una pista que me gusta.
Tú puedes creer lo que quieras sobre el amor.
Pero yo te digo que el amor es recíproco y consciente de las necesidades mutuas. No altruista. Y menos a costa del bienestar propio. Está en la mitad entre lo material y lo espiritual. Cuidadoso sin dejar de ser egoísta.
Tú puedes creer lo que quieras sobre el amor.
Pero yo te digo que el amor es recíproco y consciente de las necesidades mutuas. No altruista. Y menos a costa del bienestar propio. Está en la mitad entre lo material y lo espiritual. Cuidadoso sin dejar de ser egoísta.
16 de enero de 2020
Yo no soy tu líder activista
Algunas vivencias de este último año me han precipitado a decisiones que llevaba tiempo postergando. En resumen, he elegido alejarme de acciones activistas en contextos físicos para dedicarme -por el momento- exclusivamente al activismo virtual. Y, aunque la separación sea a veces compleja de ver, quiero enfocarme solamente en la educación en diversidad relacional en los espacios de talleres.
Un detalle curioso de este proceso ha sido, como siempre, comentarlo con compas del sector. Quienes llevan años liderando movimientos similares comprenden perfectamente mi frustración.
Por si acaso, antes de profundizar más, aclararé por milésima vez que el activismo va de proponer un "deber ser" contra-hegemónico. Una alternativa supuestamente mejor que la normativa. Mientras que la educación consiste en enseñar todo el abanico de opciones posibles, junto con las herramientas para tener criterios ante la elección. Y recordaré que el poliamor es, sin lugar a duda y tal como se vive en las comunidades de encuentro, un activismo voraz ante quien no acata la nueva religión. Hay principios muy concretos que guían cómo es mejor hacerlo / serlo (aunque cada persona tenga ideas diferentes sobre su significado).
Así, alucinando que igual alerto a alguien contra la inútil idea de intentar cambiar el mundo a través de las comunidades de base (o simplemente para desahogarme) trataré de explicar por qué no soy -ni quiero ser- tu puta líder activista:
Alguien una vez me dijo que yo, como líder de Poliamor Bogotá, estaba obligada a ser más responsable afectivamente, honesta y cualquier otro principio del caso que nadie más. De dar ejemplo. En ese momento me creí el cuento y cargué con la culpa de no ser la Persona Poliamorosa Perfecta ®. Creo que muches participantes de la comunidad ven a quienes organizamos los espacios como "seres iluminadus" que hacemos todo esto mejor.
Hay varios fallos con esta idea.
Primero, no existen criterios de selección más allá de querer y poder hacer activismo para estar a la cabeza de estos espacios. Las razones para dedicarnos al activismo pueden ser muy egoístas o completamente altruistas. Yo junto una mezcla de ambas, desde mi necesidad personal de contar con burbujas de inclusión, reconocimiento o aceptación de mi identidad hasta el deseo de proveer herramientas de gestión emocional para que otres sufran un poco menos. PERO hasta ahora no hay correlación entre las virtudes morales que asociamos al poliamor y el privilegio de disponer de tiempo o ganas para dedicarse a esto. Y doy fe que la brecha entre mi información y mi acción es inmensa. Muchas veces por mi propia incapacidad, tantas otras porque es necesaria la intención comunitaria para volverlo realidad.
El otro gran lío con esta idea es que jerarquiza. Si yo lo hago mejor por el simple hecho de hacerlo más frecuentemente, podemos empezar a creer que algo poseo para ese savoir faire asumido y esperado. ¿Conocimiento? ¿Criterio? De esta forma, independiente a mis virtudes o capacidades reales, tan solo por mi perrenque [léase energía y dedicación en España] se me otorgan potestades de decisión que quién sabe si correspondan.
No quiere decir lo anterior que no tenga buenas ideas, válidas, leídas, bien formadas y útiles para la toma de decisión. Mi obsesión con el poliamor ha alcanzado niveles patológicos. Los más de 500 artículos que hay en esta web están filtrados y escogidos por mí, entre muchos otros que leí y no seleccioné. A mi correo llegan alertas de Google News y T&F semanalmente. Es posible que sí sepa qué decisión tomar. Bajo mis criterios sobre lo que es mejor, claro está. ¡Qué responsabilidad!
El asunto con los criterios es que se forman sobre sistemas de principios completamente propios a cada individue. Lo que cada quien piensa que está bien o está mal. En mi última crisis existencial aprendí que mis valores eran completamente subjetivos y, por tanto, no eran moralmente superiores a los de nadie más. Mal que nos pese, hasta que no descubramos a Diosatodopoderosa ® y nos entregue los mandamientos de la vida, debemos aceptar la diversidad. Ni los principios del poliamor (honestidad, responsabilidad, consenso) son supremos. Ni hay prueba empírica de que la vida regida bajo ellos sea más larga, más saludable (¡ja!), ni mejor según ningún otro parámetro. Y, dado el caso de demostrarse que la experiencia poliamorosa fuera más algo, aun podríamos debatir si efectivamente ese algo es mejor para todes o en todos los casos.
Aceptado esto, si no te gusta lo que pienso, ancha es la Internet o el campo. Haz tu activismo en otro lado. Quienes os habéis quedado, entiendo que será porque coincidís con mi criterio y opinión sobre la decisión. Aunque yo, que conste CLARO Y ALTO, yo no os he pedido quedaros.
Entonces, valóralo.
Entiende el esfuerzo y tiempo que me ha costado aprender. Cuando hablo de poliamor no expreso simplemente mi opinión. Comparto este conocimiento, también, atravesado por la lente de mi experiencia. Comprende que yo no lo cuento, no viajo, converso, escribo y leo a diario sobre esto para que llegue el machx de turno a apropiárselo. Dame crédito cuando corresponda (esto vale para mí o cualquier otra fuente que emplees). No tengas el descaro de citarme en el mismo lugar que abrí para ti y decir que lo leíste por ahí. Esto me ha pasado. Son estas mierdas las que me impulsan a cobrar por los espacios.
A ver, ya lo sé, Casi todas las ideas son iteraciones de otras, más antiguas. Una de mis frustraciones actuales es ver que las feministas de los 70s habían descubierto ya todas estas utopías amorosas de las que hoy hablamos (la responsabilidad afectiva, deconstruir el amor romántico, desjerarquizar la pareja) y no les sirvió para nada. Sin embargo, a veces la mezcla concreta en la que se presentan las ideas es gracias a alguien. Yo le debo mucho a mis profes de sexología y a algunas mentes insanas por ahí. Es justo que las nombre siempre que pueda. Por ejemplo, esto de la explotación de las ideas y cómo es un rasgo más del consumismo al cual nos sometemos viene de @kmi.kc.
Un detalle curioso de este proceso ha sido, como siempre, comentarlo con compas del sector. Quienes llevan años liderando movimientos similares comprenden perfectamente mi frustración.
Por si acaso, antes de profundizar más, aclararé por milésima vez que el activismo va de proponer un "deber ser" contra-hegemónico. Una alternativa supuestamente mejor que la normativa. Mientras que la educación consiste en enseñar todo el abanico de opciones posibles, junto con las herramientas para tener criterios ante la elección. Y recordaré que el poliamor es, sin lugar a duda y tal como se vive en las comunidades de encuentro, un activismo voraz ante quien no acata la nueva religión. Hay principios muy concretos que guían cómo es mejor hacerlo / serlo (aunque cada persona tenga ideas diferentes sobre su significado).
Así, alucinando que igual alerto a alguien contra la inútil idea de intentar cambiar el mundo a través de las comunidades de base (o simplemente para desahogarme) trataré de explicar por qué no soy -ni quiero ser- tu puta líder activista:
Alguien una vez me dijo que yo, como líder de Poliamor Bogotá, estaba obligada a ser más responsable afectivamente, honesta y cualquier otro principio del caso que nadie más. De dar ejemplo. En ese momento me creí el cuento y cargué con la culpa de no ser la Persona Poliamorosa Perfecta ®. Creo que muches participantes de la comunidad ven a quienes organizamos los espacios como "seres iluminadus" que hacemos todo esto mejor.
Hay varios fallos con esta idea.
Primero, no existen criterios de selección más allá de querer y poder hacer activismo para estar a la cabeza de estos espacios. Las razones para dedicarnos al activismo pueden ser muy egoístas o completamente altruistas. Yo junto una mezcla de ambas, desde mi necesidad personal de contar con burbujas de inclusión, reconocimiento o aceptación de mi identidad hasta el deseo de proveer herramientas de gestión emocional para que otres sufran un poco menos. PERO hasta ahora no hay correlación entre las virtudes morales que asociamos al poliamor y el privilegio de disponer de tiempo o ganas para dedicarse a esto. Y doy fe que la brecha entre mi información y mi acción es inmensa. Muchas veces por mi propia incapacidad, tantas otras porque es necesaria la intención comunitaria para volverlo realidad.
El otro gran lío con esta idea es que jerarquiza. Si yo lo hago mejor por el simple hecho de hacerlo más frecuentemente, podemos empezar a creer que algo poseo para ese savoir faire asumido y esperado. ¿Conocimiento? ¿Criterio? De esta forma, independiente a mis virtudes o capacidades reales, tan solo por mi perrenque [léase energía y dedicación en España] se me otorgan potestades de decisión que quién sabe si correspondan.
No quiere decir lo anterior que no tenga buenas ideas, válidas, leídas, bien formadas y útiles para la toma de decisión. Mi obsesión con el poliamor ha alcanzado niveles patológicos. Los más de 500 artículos que hay en esta web están filtrados y escogidos por mí, entre muchos otros que leí y no seleccioné. A mi correo llegan alertas de Google News y T&F semanalmente. Es posible que sí sepa qué decisión tomar. Bajo mis criterios sobre lo que es mejor, claro está. ¡Qué responsabilidad!
El asunto con los criterios es que se forman sobre sistemas de principios completamente propios a cada individue. Lo que cada quien piensa que está bien o está mal. En mi última crisis existencial aprendí que mis valores eran completamente subjetivos y, por tanto, no eran moralmente superiores a los de nadie más. Mal que nos pese, hasta que no descubramos a Diosatodopoderosa ® y nos entregue los mandamientos de la vida, debemos aceptar la diversidad. Ni los principios del poliamor (honestidad, responsabilidad, consenso) son supremos. Ni hay prueba empírica de que la vida regida bajo ellos sea más larga, más saludable (¡ja!), ni mejor según ningún otro parámetro. Y, dado el caso de demostrarse que la experiencia poliamorosa fuera más algo, aun podríamos debatir si efectivamente ese algo es mejor para todes o en todos los casos.
Aceptado esto, si no te gusta lo que pienso, ancha es la Internet o el campo. Haz tu activismo en otro lado. Quienes os habéis quedado, entiendo que será porque coincidís con mi criterio y opinión sobre la decisión. Aunque yo, que conste CLARO Y ALTO, yo no os he pedido quedaros.
Entonces, valóralo.
Entiende el esfuerzo y tiempo que me ha costado aprender. Cuando hablo de poliamor no expreso simplemente mi opinión. Comparto este conocimiento, también, atravesado por la lente de mi experiencia. Comprende que yo no lo cuento, no viajo, converso, escribo y leo a diario sobre esto para que llegue el machx de turno a apropiárselo. Dame crédito cuando corresponda (esto vale para mí o cualquier otra fuente que emplees). No tengas el descaro de citarme en el mismo lugar que abrí para ti y decir que lo leíste por ahí. Esto me ha pasado. Son estas mierdas las que me impulsan a cobrar por los espacios.
A ver, ya lo sé, Casi todas las ideas son iteraciones de otras, más antiguas. Una de mis frustraciones actuales es ver que las feministas de los 70s habían descubierto ya todas estas utopías amorosas de las que hoy hablamos (la responsabilidad afectiva, deconstruir el amor romántico, desjerarquizar la pareja) y no les sirvió para nada. Sin embargo, a veces la mezcla concreta en la que se presentan las ideas es gracias a alguien. Yo le debo mucho a mis profes de sexología y a algunas mentes insanas por ahí. Es justo que las nombre siempre que pueda. Por ejemplo, esto de la explotación de las ideas y cómo es un rasgo más del consumismo al cual nos sometemos viene de @kmi.kc.
¿Quieres quedarte y, aun así, criticar? Asegurate de tener una buena propuesta y alternativa al plan. Intentando co-crear he comprometido cientos de veces lo que creía mejor, tratando de incluir las ideas de otres para construir horizontalidad. Claro que sí, también gracias a la imaginación ajena mis talleres han mejorado otras tantas ocasiones. PERO si te vas a quejar hasta por el color de las decoraciones cuando no has puesto ni un minuto ni un peso ($) en la actividad, tu opinión quizá guárdatela.
Lo mismo aplica para las brillantes ideas que nunca piensas ejecutar. Una de las razones más frecuentes de bronca con mi ex era no estar de acuerdo en cuestiones de Poliamor Bogotá. En su esfuerzo por minar mi auto-estima insistía que, si yo no quería hacer las cosas como él proponía, era mala malísima por "desmotivar las iniciativas de la comunidad". ¿Qué buscas cuando propones ideas? ¿Dar a conocer lo brillante que eres por tenerlas? ¿Esperas que otre tome la iniciativa de tu plan? ¿Que te feliciten? ¿Estás pidiendo permiso? Eso no, porque muchas veces he aprobado propuestas y resultados no hay.
Tanto la crítica destructiva como la propuesta sin iniciativa jerarquizan la estructura organizativa. Obligan a que otre tome una decisión: solucionar, iniciar, crear, coordinar, por ti. Tan pronto dejas la decisión en mis manos, me das el poder sobre cómo y cuándo ejecutar. Si quieres que las cosas se hagan como tú las imaginas, hazlas. No logro entender por qué la gente piensa que esto significa atomizar, dividir o antagonizar. Cuando lo que implica realmente es LIDERAR procesos comunitarios en los que inspires a la gente a unirse a tu propuesta. Aceptando que no todo el mundo lo hará. Quizá hay demasiado miedo a fracasar. Puede que sea solo pereza. Muero por escuchar vuestras respuestas.
En fin. En los últimos 3 años he intentado, desde mis conocimientos disponibles, construir un equipo horizontal y multidisplinario que se apropiase de su lugar como referente para una comunidad de más de 8.000 personas. Seguramente más de una y de dos malas decisiones habré tomado. Concluyo con una comunidad satisfecha con seguirme como la figura de mando que no quise ser. Poliamor Bogotá no tenía autoría -ni rostro- para no crear falsa autoridad o verdad. Sin embargo, cuanta mayor apatía percibía, menos ganas de compartir mis ideas e iniciativas. Me siento orgullosa de mis propuestas y yo sí quiero probar suerte construyéndolas.
Como toda autoridad, he sufrido el consiguiente rechazo malcriado a la figura de poder de la cual se depende. Olvidando que es un espacio que ostento otorgado enteramente por la falta de motivación para accionar, por una carga mental que debía haberse compartido y por una responsabilidad de decisión que no me compete.
Como toda autoridad, he sufrido el consiguiente rechazo malcriado a la figura de poder de la cual se depende. Olvidando que es un espacio que ostento otorgado enteramente por la falta de motivación para accionar, por una carga mental que debía haberse compartido y por una responsabilidad de decisión que no me compete.
Así, decido que NO. Ya no quiero ser más la madre sobreprotectora a la que culpar.
Es absurdo predicar sobre desjerarquizar las relaciones afectivas cuando no somos capaces ni de distribuir tareas activistas equitativamente. Esperando que nos manden qué hacer, o nos recuerden nuestros compromisos, desde una lógica de poder y orden social vertical. No quiero jugar más.
Es absurdo predicar sobre desjerarquizar las relaciones afectivas cuando no somos capaces ni de distribuir tareas activistas equitativamente. Esperando que nos manden qué hacer, o nos recuerden nuestros compromisos, desde una lógica de poder y orden social vertical. No quiero jugar más.
25 de noviembre de 2019
Hoy muero de pena
Hoy estoy de luto. Lloro sangre. Me puede la tristeza.
Mi feminismo está en construcción, siento que no me pertenece esa palabra. Hay quienes saben más que yo, me abruma la riña continua de egos activistas.
Pocas marchas he acompañado, pero esta la camino con rabia. Si todavía me bloqueas, eliminas y rechazas es que no has entendido nada. No soy yo la mala. Por levantar la voz contra tus violencias. No soy yo el monstruo. Por hablar sobre tus golpes. No soy yo tirana. Por reclamar espacios seguros.
Si te vendas los ojos, me ignoras o miras para otro lado, jamás aprenderás nada.
Mi feminismo está en construcción, siento que no me pertenece esa palabra. Hay quienes saben más que yo, me abruma la riña continua de egos activistas.
Pocas marchas he acompañado, pero esta la camino con rabia. Si todavía me bloqueas, eliminas y rechazas es que no has entendido nada. No soy yo la mala. Por levantar la voz contra tus violencias. No soy yo el monstruo. Por hablar sobre tus golpes. No soy yo tirana. Por reclamar espacios seguros.
Si te vendas los ojos, me ignoras o miras para otro lado, jamás aprenderás nada.
10 de octubre de 2019
Espacios más seguros
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| Allyson Mitchell and Paul Campbell Installation, Granny Square Wreck Room, Gladstone Hotel (2005) |
En el activismo mencionamos con frecuencia el término espacio seguro a modo de reclamo para que las personas se sientan tranquilas y cómodas en los talleres, charlas y conversatorios. Creo que es necesaria una discusión en profundidad sobre este concepto, cuyo significado a veces asumimos sin que exista verdadero consenso al respecto.
Este texto pretende hacer un análisis completo a la par que breve. Por ello se asumen en él una serie de asuntos que son tangenciales al tema en cuestión: el conocimiento del contexto sociocultural en el que nos encontramos, una idea básica sobre el feminismo, una comprensión de la diversidad de identidades de género y orientaciones sexuales, entre otros.
Me surgen las siguientes preguntas, que abordaré una por una:
- ¿Qué es un espacio seguro?
- ¿Por qué hacer de un espacio activista un espacio seguro?
- ¿Cómo se accede al espacio seguro?
- ¿Quién garantiza la seguridad en el espacio?
- ¿Qué acciones y herramientas tenemos para mantener la seguridad en los espacios?
- ¿Qué acciones hacen que un espacio deje de ser seguro?
- ¿Qué opciones tenemos para reconstruir el espacio seguro?
1. ¿Qué es un espacio seguro?
Wikipedia tiene un breve artículo en inglés que concuerda con mi pensamiento. Los espacios seguros se crean con la intención de proveer entornos libres de juicios de valor a comunidades víctima de discriminación en la sociedad general. Por tanto, es fundamental distinguir entre un espacio seguro y un espacio libre de juicios de valor. El espacio seguro no es una terapia humanista, donde toda afirmación será recibida positivamente. El espacio seguro está pensado para proteger contra acciones, comentarios, opiniones e ideas que puedan potencialmente erosionar los derechos de un grupo minorizado. Es un espacio de acción afirmativa en el cual se priorizan las voces de aquellas personas que son ridiculizadas, cuestionadas y silenciadas en otros entornos.
Los espacios seguros nacen de aceptar y reconocer que los entornos normativos son insuficientes e inadecuados para atender las necesidades (sociales, legales, administrativas) de las personas minorizadas sin incurrir en revictimización.
En todo el texto empleo el término espacio seguro por brevedad, pese a entender que no existen como tal lugares 100% seguros, pues cargamos allá donde vamos todas nuestras creencias. La expresión empleada en el activismo para denominar estos espacios es, con frecuencia, más seguros.
En el poliamor es complicado crear un espacio seguro pues hablamos de una identidad atravesada por multitud de intersecciones (de raza, de género, de orientación sexual). Pero, ¿es imposible?
2. ¿Por qué hacer de un espacio activista un espacio seguro?
Sencillamente, para no tener que mantener los mismos debates de base una y otra vez cuando tratamos de elaborar en profundidad. Para no perder tiempo valioso de descubrimiento sobre la temática durante la charla, taller o conversatorio haciendo pedagogía. Porque ya conocemos el punto de vista del lado de la opresión y hemos escuchado los argumentos cientos de veces en boca de familiares, amigus, polítiques, revistas y guiones de película.
Elaborando más, porque si el activismo existe como propuesta contra-hegemónica al del "deber ser", tiene una obligación moral en rechazar la normatividad impuesta. Como acción política.
3. ¿Cómo se accede al espacio seguro?
Esencialmente, estar en un espacio seguro debería ser entendido como un privilegio otorgado por dos razones: la pertenencia a la comunidad discriminada y el compromiso a mantener seguro el espacio.En ningún caso es un derecho universal e inalienable de les individues. Sino un privilegio condicional. ¿Condicional a qué y por qué? Depende enteramente del objetivo activista en cuestión. La opresión contra la que se desee proteger a la comunidad determinará las acciones que condicionan el acceso (más sobre esto en el punto 6). Y condicional porque, obviamente, sería mucho más complicado garantizar la seguridad del espacio sin vetar de él a quien no lo cuida.
Si no creen que el poliamor sea una identidad discriminada, echen un ojo a esto.
4. ¿Quién garantiza la seguridad de los espacios?
Aquí, contundentemente mi respuesta es todas las personas que participan de ellos. Tenemos una tendencia a la pereza, al individualismo, al egoísmo y a la difusión de la responsabilidad cuando nos encontramos en colectividad. Si todes disfrutamos del espacio, todes lo cuidamos. Sencillo.Admito que los roles pueden ser diferentes. De nuevo, en este artículo explico las responsabilidades de los distintos perfiles en el activismo. La responsabilidad está íntimamente ligada a la seguridad. No puede haber espacios seguros si nadie se compromete a cuidarlos.
Les organizadores, voluntaries y referentes activistas por un lado y las personas participantes en las actividades, los espacios físicos y virtuales por otro son quienes deben garantizar la seguridad de los espacios.
Me parece fundamental entender que la responsabilidad colectiva es una extensión de la responsabilidad individual, no su opuesta. No se trata de elegir la autonomía frente a la subordinación. Sino de pensar, ¿cuáles son mis objetivos de seguridad? Si son los mismos que los de la comunidad, colaboraré para cumplirlos. Si no, quizá debería replantear mi pertenencia a ese grupo.
5. ¿Qué acciones y herramientas tenemos para mantener la seguridad en los espacios?
Este artículo de un compañero de Poliamor Madrid explica algunas de ellas, voy a enumerar esas junto con algunas otras de las acciones y herramientas disponibles a espacios activistas de cualquier temática.Les organizadores, voluntaries y personas referentes del activismo pueden -en nombre de la organización colectiva que representan:
- Crear y actualizar códigos de conducta, normas o principios rectores.
- Llenar los espacios con gente de confianza, segregar por identidad (raza, orientación sexual o identidad de género), privatizar los espacios.
- Realizar dinámicas grupales, talleres y charlas sobre seguridad en los espacios.
- Modelar con el ejemplo.
- Explicitar las necesidades de cuidado del espacio.
- Delimitar las capacidades de la organización para proveer un espacio seguro (expresar lo que la organización no puede hacer).
- Proveer rutas de atención, denuncia o acompañamiento claras e inclusivas* cuando el espacio ha dejado de ser seguro para alguien.
Les participantes de los espacios, ya sean físicos o virtuales, pueden:
- Conocer sus límites personales de seguridad.
- Expresar cuando esos límites se han traspasado.
- Aprender sobre el tema y las opresiones que lo atraviesan.
- Saber sobre los códigos de conducta, normas o principios rectores del espacio.
- Informar si se incumplen los códigos de conducta, normas o principios rectores.
- Preguntar si creen que se traspasan los límites de seguridad de alguien más.
- Buscar rutas de atención, denuncia o acompañamiento para restablecer el espacio seguro.
6. ¿Qué acciones hacen que un espacio deje de ser seguro?
Antes de escribir este artículo he leído sobre las políticas de espacios seguros en Nueva York, Londres, y Madrid. He consultado con personas que lideran comunidades poliamor en Paris. También he encontrado un maravilloso texto de Berlín al respecto. Pese a tener fines activistas ligeramente diferentes (en unos casos, ofrecer talleres sexo-positivos donde explorar la práctica erótica; en otros proveer entornos libres de prejuicio a la comunidad poliamor en los que dialogar sobre la vivencia en relaciones no exclusivas), afirmaré que las comunidades activistas encuentran la ruptura del espacio seguro en un mismo lugar.
Un espacio deja de ser seguro cuando se traspasan los límites de una o varias de las persona que hacen parte de él sin su consentimiento, especialmente si son límites relacionados con los objetivos colectivos de seguridad. Vamos poco a poco.
- Se transgreden los límites de alguien. Una o varias personas, desde su experiencia subjetiva -porque no puede ser de otra forma- reconocen y comunican que los límites respecto a sus necesidades de seguridad se han cruzado.
Por ejemplo: Yo necesito estar en un espacio libre de sexismo para hablar abiertamente de poliamor y alguien ha hecho un comentario machista. Expreso esto al grupo. - Se desconoce, ignora o viola su consentimiento. Esto puede parecer redundante, pero no lo es. Mucho menos en comunidades que juegan con actividades y temáticas no normativas.
Por ejemplo: Yo necesito estar en un espacio que me garantice privacidad o discreción sobre mi orientación relacional. Si alguien toma una fotografía en la que aparece mi rostro sin preguntar, tal vez lo haga por desconocimiento de mi límite. Si se han hecho públicas unas normas sobre no tomar fotografías, está actuando de manera ignorante al "hacer como que no se entera". Más, si pido claramente que no me saque en su foto y aun así lo hace, está violando mi consentimiento. - El límite que se transgrede está relacionado con los objetivos comunitarios. Los espacios seguros se crean con el objetivo de proteger a uno o varios grupos contra las opresiones sistémicas del entorno. Por tanto, es razonable que no se atiendan igual todos los límites cruzados.
Por ejemplo: Si en un grupo poliamor se traspasa el límite de seguridad de una persona respecto a su propiedad privada (un robo de celular), es posible que se realicen algunas acciones y se cuestione la confianza en la comunidad. Sin embargo, no se iniciarán rutas de acción.
Sobre la temporalidad y el lugar de la acción
Las comunidades activistas suelen considerar como acciones que infringen el espacio seguro aquellas que suceden primordialmente durante las actividades y en los espacios -físicos o virtuales- compartidos por la comunidad.
Sin embargo, varias comunidades activistas mezclan el trabajo por la causa con las relaciones afectivas (BDSM, poliamor). Por ello, resulta cada vez más urgente valorar la necesidad de evaluar colectivamente los comportamientos y acciones de les individues que participan con regularidad en los espacios seguros; aunque se ejerzan fuera de ellos.
Por ejemplo: Yo soy amiga de una persona negra, quien me invita a compartir talleres sobre la salud mental afro. Yo le acompaño y acato las normas perfectamente; pero una tarde hablando del tema me salen los prejuicios y, siendo neuroatípica también, realizo comentarios racistas -de los que, quién sabe, ni me doy cuenta porque no es mi opresión. ¿Tiene que continuar compartiendo conmigo ese espacio cuando mi presencia lo vulnera? No. Un espacio seguro diseñado para varias opresiones que interseccionan buscará proteger el mayor número posible de ellas.
Hemos visto, además, demasiados casos en los que se emplean los espacios activistas y supuestamente seguros como cotos de caza para atrapar personas a las violentar límites en la intimidad. La dinámica intrínseca de algunos tipos de opresión sistémica (como la violencia de género) hace que sea imprescindible trascender las barreras de lo público si queremos construir comunidades verdaderamente seguras para quienes participan regularmente.
De todos los textos mencionados arriba, se pueden extrapolar algunas ideas. Primero, aclarar que aquí estamos hablando de teorías de la justicia. En términos muy simples, qué le corresponde a quién para que la sociedad sea justa. El objetivo del espacio seguro es crear condiciones más justas que las habituales. Nuestra reflexión a la hora de reconstruir un espacio seguro girará entonces en torno a cómo devolver ese equilibrio que se ha perdido mediante las acciones ya comentadas.Por ejemplo: Yo soy amiga de una persona negra, quien me invita a compartir talleres sobre la salud mental afro. Yo le acompaño y acato las normas perfectamente; pero una tarde hablando del tema me salen los prejuicios y, siendo neuroatípica también, realizo comentarios racistas -de los que, quién sabe, ni me doy cuenta porque no es mi opresión. ¿Tiene que continuar compartiendo conmigo ese espacio cuando mi presencia lo vulnera? No. Un espacio seguro diseñado para varias opresiones que interseccionan buscará proteger el mayor número posible de ellas.
Hemos visto, además, demasiados casos en los que se emplean los espacios activistas y supuestamente seguros como cotos de caza para atrapar personas a las violentar límites en la intimidad. La dinámica intrínseca de algunos tipos de opresión sistémica (como la violencia de género) hace que sea imprescindible trascender las barreras de lo público si queremos construir comunidades verdaderamente seguras para quienes participan regularmente.
7. ¿Qué opciones tenemos para reconstruir el espacio seguro?
Desde un enfoque restaurativo o reparador hasta una visión correctiva e incluso retributiva, las opciones para reconstruir el espacio seguro son las siguientes:
- Mediación entre las partes por un comité imparcial, compuesto por integrantes de la organización o -si es necesario debido a un conflicto de intereses- por un ente externo.
- Ofrecimiento de perdón, disculpas (verbalmente o por escrito).
- Aceptación de responsabilidad.
- Compromiso de no repetición.
- Garantía de realizar acciones formativas o terapéuticas relacionadas con el límite transgredido.
- Acceso a información sobre la presencia en los espacios de la persona que ha transgredido el límite, para la persona que ha sufrido el daño y para la comunidad.
- Talleres, charlas y conversatorios sobre seguridad para la comunidad.
- Vetos al espacio: específicos (para actividades o roles concretos), temporales, indefinidos (hasta la petición de revisión por parte de la persona vetada).
En conclusión...
Todos estos conceptos se podrían desarrollar muchísimo más. Este escrito pretende ser un resumen y punto de referencia de las ideas que manejan actualmente las comunidades activistas poliamor y sexo-positivas sobre los espacios seguros. La tradición oral y las barreras del idioma a veces nos hacen perder de vista lo rica que es nuestra experiencia en soluciones para problemas, lamentablemente, más comunes de lo que nos gustaría.La búsqueda de un balance entre límites y necesidades personales, colectivas y la expresión del deseo y la autonomía puede parecer compleja. Pero realmente no lo es. Hay líneas rojas muy claras y fáciles de identificar en lo que respecta a raza, capacidad, género o diversidad sexual que no se deben cruzar en el activismo. No caigamos en la pereza de no hacer nada porque es difícil encontrar el camino correcto.
Gracias a todas las personas que me orientaron en la búsqueda de información.
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